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La libertad en 100 preguntas y respuestas













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III. LA LIBERTAD ESTATIZADA

 

25    ¿Cómo se mide la libertad en un país?

 

Por el numero y vigor de las actividades desarrolladas al margen del paraguas del Estado; y más específicamente -dado que requieren un soporte material para sostenerse y andar-, por el numero de propietarios, privados que las motorizan, y la amplitud con que ejerce sus derechos: la propiedad privada es base de la libertad.

 

26    ¿Qué es el capital?

 

Como propietaria, la gente no depende de paternalismo alguno -gubernamental o de otro tipo- para subvenir a sus necesidades y concretar sus proyectos. Sobre todo cuando es propietaria de bienes capitales, que permiten producir más con igual o menos trabajo. Capital es cualquier recurso o bien que sirve para producir otros bienes. Capital material son principalmente las maquinas y herramientas, esa extensiones de los miembros y órganos humanos que hacen operaciones física; y las computadoras , esas extensiones del cerebro que hacen operaciones lógicas. Capital humano son los conocimientos, que pueden adquirirse mediante su aprendizaje. También puede comprarse una porción de capital material representada en un titulo llamado acción o participación.

 

Económicamente, el capital es lo que aumenta la productividad de trabajo humano, realizado no solo en condición independiente sino también asalariada y hasta servil. Es lo que diferencia el trabajo de las personas del que hacen los animales. Salvo por sus arneses y arreos, los animales no tienen capital, y por eso trabajan mucho y producen poco; igual que las personas que carecen del mismo, sea porque les fue confiscado, o porque no pueden ahorrar para tenerlo. Cuando la moneda es estable permite el ahorro, y en consecuencia la formación de capital.

 

27    ¿Qué nos pasó a los venezolanos con nuestras libertades?

 

Nos fueron confiscada, junto con el capital. Nos confiscaron petróleo, gas hierro, oro , bolívar (la moneda), leyes, tierras, barcos, bancos y demás empresas y negocios - y las oportunidades de montarlas y hacerlos-, y también bienes no económicos. Y las posibilidades de ahorrar nos las quitaron con la inflación. Aunque con modalidades propias, el proceso no fue muy diferente que en otros países.

 

28    ¿Quién confiscó nuestras libertades?

 

El Fisco que es como se llama el voluminoso Tesoro del Estado; tan amante de las libertades que se las cogió caso todas.

 

29    ¿Cómo fueron confiscadas?

 

El Estado absorbió cada vez más cometidos y misiones -educarnos, "formarnos", curarnos, "fomentarnos", vigilar nuestro dinero, asegurarnos, "concientizarnos" (¿?), divertirnos, etc.-, como si nosotros fuésemos incapaces de hacerlo por nuestra cuenta y debiésemos aceptar su tutela permanente. Y "para poder cumplir" "esos compromisos" tomó cada vez más recursos, hasta descapitalizarnos casi completo; y asumió más competencias y atribuciones, encomendadas a otras tantas agencias estatales que florecieron y agigantaron más que los emprendimientos productivos. Pero cada facultad y potestad suya adicional eran una libertad y un derecho menos para nosotros.

 

Eso sí: el proceso fue "legal". Para eso fue la ley primera cosa nuestra en ser confiscad y estatizad. Y enseguida, los recursos naturales y la moneda.

 

30    ¿Qué cosas nos quitó el Fisco?

 

1) La ley: en lugar de ser expresión de una costumbre inmemorial sancionada por el uso o práctica  inveterada, y respetuosa de los derechos naturales, que el Estado se limitaba a declarar por escrito, ahora en cambio es "ley" cualquier cosa que el Estado se le ocurra declarar como tal, por disparatada y antinatural que sea.

 

2) Los recursos naturales, no los negó desde el principio, a título de una supuesta propiedad suya sobre el subsuelo. Primero los dio en concesiones a unas compañías porque siendo extranjeras tenían capital, capacidad y experiencia... ¡que luego las revocó porque siendo extranjeras tenían ambiciones "imperialistas"! Pero jamás los nacionales de a pie pudimos tener sobre ellos propiedad.

 

3) La moneda: ya no es nota o billete de banco representativo de una pieza de metal, cuya emisión no podía ir más allá de unas reservas limitadas, sino por lo contrario un puro papel sin respaldo real alguno, que los Gobiernos emiten a discreción para gastar a su gusto; y empobrecernos en el camino, en virtud del "curso legal obligatorio".

 

4) Las tierras. Al Fisco no le bastó el subsuelo y quiso el suelo también. Fueron apropiadas en virtud de la "reforma agraria", igualmente legal y forzosa.

 

5) Desde los barcos (Flota Mercante) hasta los bancos, el Estado siempre ha codiciado los bienes del prójimo, o sus negocios, o las oportunidades exclusivas de hacerlos (léase monopolios.) Muchas empresas fueron "nacionalizadas", o creadas por el Estado con cursos confiscados por otras vías (como la inflación.) Y con honrosas excepciones, las pocas grandes empresas que siguen siendo estrictamente privadas han cambiado la primogenitura de su autonomía por sus platos de lentejas: monopolios, protecciones, subsidios y otros privilegios. (Lo propio pasa con las privatizadas.)

 

31    Pero, ¿los particulares no usaron mal la libertad económica?

 

Sí: le pidieron al Estado no que les permitiera el derecho a competir, sino que los "protegiera" eximiéndolos de su obligación de competir. Y el Estado les complació, tomando a cambio la autonomía de los particulares frente a él.

 

32    ¿Y la competencia tiene que ver con la calidad de nuestra vida?

 

Claro! La competencia es una ley de la vida, humana o no. Competir debe ser un derecho de uno, y soportar la competencia de otros debe ser obligación. La competencia es el único estimulo verdaderamente eficaz para lograr a la vez calidad, buen servicio y precios accesibles, que son brindados en interés propio por cada competidor, que de otro modo es desplazado del mercado.

 

Ya sea porque haga pérdidas y deba vender, ya porque quede insolvente y deba quebrar. (De uno u otro modo tiene que poder los recursos que emplea mal al alcance de otros que puedan hacerlo mejor. Es un mecanismo espontáneo, pacífico, seguro.) Pero aquí, cuando un empresario pierde, el Estado le da un crédito -u otra "ayuda" como un subsidio, o privilegio monopolístico-, y lo salva de la obligación de tener que vender su empresa a otros capitalistas mas competitivos. Y cuando, ya insolvente, está al borde de la quiebra, el Estado lo salva otra vez, con una indemnización por expropiación.

 

33 ¿La obligación de soportar la competencia puede faltar?

 

Quien logra eximirse hace lo que le da la gana con los precios o las calidades de lo que ofrece. Y el Estado no puede después reclamarle, porque  por su naturaleza él no es para andar metiendo sus narices en los negocios, para los cuales se requiere cooperación pacíficamente, y lo suyo es la coacción, es decir, la violencia.

 

34 Aparte la economía, ¿qué mas nos quitaron?

 

Agotado el campo económico, el Estado invadió muchos otros.

 

6) Educación, salud, ciencia, arte, deporte, etc. Fueron confiscados los recursos y oportunidades para desarrollarlos; y las actividades quedaron legalmente bajo diversas formas de patronato o comisariato estatal.

 

7) La familia. Primero con os tribunales, después con el INAM, los  Ministerios de Familia, Mujer, Juventud, etc., el Estado creyó con los derechos a intervenir en juntos cada vez más domésticos, no solo para dar su opinión sino para apoyarla con lo que tiene: la fuerza, que suele ser instrumento de los que tienen la razón.

 

8) Nuestros sindicatos  y partidos políticos dejaron de ser expresiones sociales para serlo estatales, cuando pasaron a subsistir de las subvenciones del Fisco en lugar de los recursos aportados voluntariamente por sus miembros y amigos. (Y hasta a nuestra Iglesia Católica, la tradicional y mayoritaria, ¿no le pasó algo parecido?)

 

9) Y por último, los medios de comunicación. Los radioeléctricos necesitan permiso del Estado, y los escritos necesitan avisos del Estado (el primer anunciante), y permiso para importar papel y tinta.

 

Sin partidos ni prensa, nuestro derecho a protestar queda harto recortado.

 

35 ¿Podríamos tener  más libertad (y menos corrupción)?

 

Sí, Pero los venezolanos hemos abrigado una pretensión irrealista: tener un Gran Estado que en todo campo y actividad intervienen para conceder o negar privilegios y favores especiales; y a la vez escapar a la corrupción y conservar la libertad.

 

Cuando el Estado acapara tierras, empresas y demás activos económicos, y casi todas las funciones y competencias, no es realista pretender que tan enorme cantidad, de recursos y poderes puedan ser administrada pulcra, prudente o sabiamente, o quede espacio para la libertad.  

 

36 ¿Tenemos demasiado Estado?

 

Es demasiado grande o extenso, porque se ocupa de mucho que no debe en lugar de lo poco que debe, considerando su naturaleza y las funciones para las cuales está naturalmente dotado. Ejemplo: hay "Ministerios de Fomento" (¿?) pero no de Obras Públicas; de "Cultura" pero no de Policía.  

 

Y es fuerte con los débiles, y débil con los poderosos.

 

Necesitamos otro Estado, más pequeño, recortado a la medida de las funciones para las cuales sí sirve. Y que sea fuerte -aunque no arbitrario-, pero allí donde se necesita fuerza: la defensa nacional, el brazo judicial, la policía, etc.; agencias que deben ser reforzadas y dignificadas, rescatadas de la "privatización" espuria  -léase corrupción- a la que hoy se ven sometidas. Otras deben ser privatizadas; y otra más, eliminadas.

 

37 ¿Qué hacer con el Estado? ¿Qué hacer cada uno de nosotros?

 

Al Estado hay que cambiarlo de lugar, y ponerlo donde debe estar.

 

Debe hacer todo aquello para lo cual se necesita la fuerza: proteger y defender a la gente, pero no de cualquier modo sino específicamente apresando, investigando, sumariando, juzgando, condenando y encarcelando / en una palabra: reprimiendo) a quienes la agraden o amenazan. No esta naturalmente dotado para actividades cooperativas voluntarias: producir papas, tomates o programas de televisión, formar enseñar, curar o divertir.

Podemos comenzar cada quien individualmente así: en lugar de reclamar y pedir que el Estado haga esto o lo otro, pidamos que no haga sino solamente aquello que debe (y puede), y que nos deje hacer lo demás.































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