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Biblioteca Liberal
La libertad en 100 preguntas y respuestas













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VII. USTED:¿QUIERE SER LIBRE...?

 

72 En un país libre, ¿hay derecho a asociarse en cámaras, gremio, sindicatos?

 

Sí; pero no a aprender sustraerse a la obligación de competir en los mercados de bienes o de servicios, sea que se ocurra como demandante u oferente.

 

73 ¿Libertad y democracia son compatibles?

 

Claro!, pero si el Estado se limita a sus funciones especificas. De otro modo las descuida, toma demasiado poder, se corrompe, gasta mucho, cobra altos impuestos, se endeuda interna o externamente -gravando a las generaciones futuras-, produce inflación, y tiende a la arbitrariedad y a diversas formas de violencia, fuerza o coerción, físicas o sicológicas.

 

74 Con libertad, ¿puede haber cooperación y solidaridad?

 

Sí; pero voluntarias, no obligadas. Y comenzando por el prójimo, que es el más cercano. Ejemplo: familia, iglesia, organizaciones caritativas, empresas comerciales, clubes y otros grupos o asociaciones espontáneas, que traducen libremente los valores, preferencias y creencias de las personas. No es bueno que el Estado se arrogue las funciones de las instituciones voluntarias de la sociedad, porque así las debilita.

 

75 ¿Se compagina la libertad con los "derechos sociales"?

 

De ningún modo. Una persona tiene verdadero merecimiento (derecho) a tener comida, vestido, casa, muebles, carro, empleo, atención medica, (no "salud"), educación, diversiones, Etc., solo si se los gana en intercambios libres. Por otra parte, esta es la única forma de madurar, y de ganar autoestima personal: en base a los propios meritos y capacidades, que se descubren en la medida en que uno sale al mercado a ofrecer algo que pueda ser de valor prójimo, y este puede brindarle un reconocimiento libre mediante el pago de un precio voluntario.

 

Lo que le Estado debe es no impedir que una persona pueda ganar aquello que desea, si lo merece.

 

76 ¿Y los "derechos humanos"?

 

En este mundo nadie puede garantizar nada, como no sea muy relativamente. Los únicos derechos que puede y debe proteger el Estado, son los derechos a la vida e integridad física, el honor y al buen nombre personal, a todas las libertades -sin causar daño-, incluidas las de expresarse, trabajar, adquirir, poseer, disfrutar y disponer libremente de los frutos de su labor, esfuerzo, ingenio y demás dones. Todo lo demás: ¡a comprarlo en el mercado!

 

Actualmente el Estado no puede proteger ni el mínimo derecho a que aspira toda persona que viene en sociedad: a la vida. El estado pretende demasiado. Consigue poco o nada. Porque los caminos que toma tratando de concretar esas irracionalmente ambiciosas pretensiones suyas, chocan -de frente o de costado, tarde o temprano- con realidad; y por eso conspiran contra el logro de metas mucho más realistas y alcanzables. Contra la realidad nadie puede.

 

77 ¿Los verdaderos derechos humanos son positivos o negativos?

 

Absolutamente negativo: el Estado está allí para impedir ciertas prácticas. Lo que reconoce como mis "derechos", son realmente unas obligaciones de no hacer (de abstenerse, que afectan al mismo Estado y a las otras personas. Son las siguientes:

 

1) La que el y los demás tiene de no practicar conductas que atenten contra mi vida, integridad, libertad y propiedad.

 

2) La de no tomar medidas sino sólo en caso de que alguien las practique, o me haga amenazas ciertas.

 

3) y no más allá que a efectos de que esas practicas -o sus amenazas ciertas- cesen, y el responsable de las mismas me restituyan o indemnice los daños producidos. Nada más.

 

78 ¿Qué es lo opuesto a la libertad?

 

La esclavitud: el trabajo que una persona hace con propiedad de otra, en lugar de un precio libremente pactado. No es una institución que proviene de los pacifico usos mercantiles sino de sus opuestos, los bélicos,  tradicionalmente practicados por el Estado y sus Gobiernos a veces contra la voluntad de sus ciudadanos.

 

Sin embargo, la esclavitud no es condición que siempre todos desdeñen, dado que libera de responsabilidades: como es esclavo es propiedad del amo, a éste corresponde su mantenimiento y preservación. Maltrato para el esclavo implica descapitalización para el dueño. El buen o mal trato dependerá asi solo de la abundancia o escasez (oferta y demanda de esclavos). Por eso hay esclavitudes libremente elegidas -se suelen llamar "servidumbres"- por los esclavos que dependen de sus amos tanto como estos de sus aparentes servidores... sobre todo si la oferta de esclavos es poca (y en consecuencia es alto el precio); de allí que la guerra u otra forma de violencia alimenta siempre cualquier forma de esclavitud.

 

79 ¿Hay esclavos hoy en día?

 

A tiempo parcial, somos todos nosotros, en la medida en que el Estado nos somete a trabajo forzado una parte de nuestro tiempo laboral para mantener a todos los grupos de intereses especiales a nuestra costa.

 

80 ¿Qué es un precio? ¿Y el precio de un "factor productivo"?

 

Un precio es una propuesta de intercambio en dinero. Sea de bines y servicios de consumo final; sea de recursos productivos (materias primas, combustibles y otros insumos, bienes, intercambios, etc.) Los precios de los recursos llamados factores de la producción (trabajo, capital, recursos naturales) son el salario, la tasa de interés y la "renta" de la tierra. Los recursos y factores se solicitan a cambio de sus precios para asignarlos a determinados usos y empleos productivos (o improductivos). Cada asignación puede ser más o menos conforme al interés de una u otra de las partes, de ambas, o de la sociedad que no necesariamente coinciden.

 

Variando los precios de cualquier bien económico -incluidos recursos y factores-, varían las condiciones, y por tanto las magnitudes de los intercambios que ellos se llevan a cabo o no se realizan.

 

81 ¿Por qué un precio debe ser libre?

 

Porque si se interfiere en le libre funcionamiento de las leyes de la oferta y la demanda, ellas no dejan de operar, sino que operan de otro modo.

 

Un precio es libre cuando el intercambio de una mercancía por dinero se propone como libre, dejando espacio para que la competencia haga otras propuestas y haya puja, que será mayor cuando más necesario (deseado y valorizado) sea el bien o  servicio. Así la jerarquía de prioridades sociales se refleja en los precios de los bienes y servicios finales; éstos a su vez se ven reflejados en los precios de los bienes intermedios necesarios para producirlos, y estos a su vez en los de los primarios, etc. La cadena de precios transmite información útil. Los recursos y factores sometidos a la puja se van racionando por precios, asignados a empleos productivos de mayor o menor prioridad.

 

Un "precio oficial", controlado, impuesto por los Gobiernos en interés de una de las partes en perjuicio de la otra, o de ambas en perjuicio de otras, expresa una determinación de sustraerse a la puja competitiva. Los precios oficiales -de comida, semillas, combustibles, divisas, papel, salarios o tasas de interés, etc.-, transmiten otra información. Reflejan solo la jerarquía de fuerzas sociales -capacidades de presión política-, de una u otra de las partes interesadas (o de todas, en perjuicio de la sociedad).

 

El control de un pecio ocasiona variaciones -no siempre deseables- en las magnitudes asignadas y en los empleos. A "precios" oficiales, los recursos y factores en realidad se racionan por cuantos en lugar de precios ( aunque con frecuentes sobreprecios o descuentos clandestinos) y no de mayor o menor prioridad. Sin libertad, es de este modo es como las leyes de la oferta y la demanda operan:

 

1)Intercambios  ventajosos para las partes políticamente privilegiadas se llevan a cabo en magnitudes superiores al interés de la sociedad, cuando sus beneficiarios tienen fuerza suficiente para apoyarlos, y el recurso se malemplea en ciertos usos o sobre emplea en otros, se produce en cantidades mayores, desviando existencias a asignaciones improductivas... lo que es no refleja el interés social.

 

2) Intercambios ventajoso y asignaciones perjudiciales para los débiles políticos se llevan a cabo en cantidades menores a las requeridas por el interés social, o no se realizan, cuando las partes políticamente en desventaja deciden reducirse o abstenerse: el recurso se desemplea, y así la producción tampoco refleja el interés social.

 

En general, se producen más "bienes políticos" que bienes económicos. Y cuando el precio oficial es apoyado por algún subsidio u otra forma de intervención, genera iguales o peores distorsiones.    

 

82 ¿Por qué hay capitales desempleados y fuga de capitales?

 

Porque los bancos deben cobrar altas tasas de interés por sus prestamos para compensarse de la inflación suficiente tomadores en condiciones de riesgo aceptables. Los Gobiernos entonces toman prestados esos fondos, a cambio de títulos o papeles de su deuda (la que llaman deuda publica), pagando unas tasas no tan altas, pero con bajo riesgo. Esos capitales en manos de los Gobiernos en desmedro de la economía privada.

 

 Se cree que la "solución" es poner  las tasa (artificialmente, por decreto) debajo de la inflación. Este agrava la enfermedad porque desalienta el ahorro interno del publico, que lógicamente reproductivamente, o corre al exterior para salvarse.

 

83 ¿El trabajo es una mercancía?

 

Sí, y como tal debe ser tratado. El salario es un precio, y permitir la libre compra y venta de trabajo es éticamente es lo más compatible con la dignidad de la persona humana; y económicamente con la eficiencia.

Porque la alternativa es la esclavitud, indigna  e inhumana para esclavo y amo; e ineficiente: no hay trabajo humano de peor calidad y más a desgano que el esclavo. Por eso ineficiente: no hay trabajo humano de peor calidad y más a desgano que el esclavo. Por eso la esclavitud es abolida. Y por eso su abolición fue resistida por muchísimos esclavos que -dadas sus opciones reales y posibles-, se hallaban relativamente conformes con ella; y sólo pretendían una mayor humanización, proveniente no de buenos sentimientos sino de restricciones (a la baja) en la oferta de mano de obra esclava y controles (al alza) en sus precios. Estos son hechos rigurosamente documentados de la historia, tanto de Venezuela como del resto del mundo.

 

84 ¿El trabajo debe someterse a las leyes de la libre oferta ya la demanda?

 

Sí, al igual que el capital, y todos los factores, recursos y bienes, Cuando es de otro modo, las leyes económicas -tan naturales como las físicas, solo que propias de la naturaleza humana-, operan contra nosotros. Las leyes naturales son inexorables, como la de la gravedad: castigan a quien las ignora, o desea "abrogarlas" o irrespetarlas, simplemente funcionando en su contra y en su favor. Las leyes económicas ya están al servicio del hombre: lo único que este debe hacer es conocerlas.

 

Hoy no ocurre así con el trabajo. Por eso tenemos ciertas actividades sobresaturadas, con excesos de demandas de empleos sobre las ofertas, que no pueden resolverse por fluctuaciones a la baja de los precios. Y en consecuencia tenemos desempleo forzoso, que afecta fundamentalmente a los trabajadores menos calificados, de productividad inferior al salario legal, y que sólo puede encontrar empleo allí donde éste se incumple: en la economía infracapitalizada, llamada "informal".

 

Y por otro lado tenemos muchas otras actividades prácticamente desatendidas, con muy pocas demandas de empleos, y bajos niveles de producción (tantas de las cuales, y otras, podrían ser bien desempeñadas por muchos menores de edad, que si pudiesen trabajar legalmente estarían mucho mejor de lo que están ahora que los Gobiernos tratan de impedirlo...)

 

Al fijarle al trabajo un "precio oficial", los precios de los bines y servicios (ya distorsionados por sus controles) no se reflejan en los del trabajo necesario para producirlos; así estos últimos no pueden servir como confiables señales de su deseabilidad social, en función de la de los bienes económicos finales. Por eso cada vez se trabaja menos y peor.

 

85 ¿La educación también es una mercancía?

 

Sí; y como tal debe tratarse, con la posible excepción de la educación básica o elemental (enseñanza preescolar y primaria, tal vez ciclo básico de la media), que podría ser subsidiada ya que no es elección de persona adulta.

 

Hoy no ocurre así. La educación no elemental se subsidia por el Estado y se raciona por cupos en lugar de pagarse y prorratearse por precios libres. Por eso tenemos elecciones vocacionales no libres, y menos que eficientes. Esa educación es en buena parte para el trabajo. Sin embrago, tenemos educación desligada del trabajo, e insatisfactoria distribución -desde el punto de vista individual y social- de los jóvenes por carreras: unas sobresaturadas, otras desatendidas.

Precios "oficiales", "credencialismos" y "cupos" agravan el problema. No permiten que los salarios (ya distorsionados) se ven reflejados en los precios de la educación necesaria para aprender cada trabajo. Por eso cada vez se aprende menos y peor: porque la decisiones de compras educativas no pueden ser racionales. Ellas no pueden tomarse como lo que son (decisiones de inversión), puesto que las expectativas de rentabilidad en función del trabajo futuro se encuentran demasiado oscurecidas. De allí que no satisfacen  no a las personas involucradas ni a la sociedad.

 

86 ¿También los recursos  naturales y ecológicos como mercancía...? 

 

Sí. Todas las crisis ambientales que hoy padecemos (las reales, no las inventadas para aterrorizar a las personas y hacerles aceptar más mandatos oficiales) son productos de una insuficiente y / o deficiente  asignación de derechos de propiedad privada y disposición particular sobre los recursos naturales (y el medio ambiente.) Si los recursos naturales tuviesen precios, y estos fuesen libres, su racionamiento serian tan espontáneo como su obediencia a decisiones sociales (y seria eficiente.)

 

Hay sobre la Tierra una especie en peligro de extinción, aunque no es de las más antiguas: la humana. Ha creado la civilización porque es la especie menos adaptada naturalmente a su medio ambiente; debido a que sus instintos no son tan infalibles, ni sus respuestas viscerales tan eficientes como las de los animales. Por eso nuestra especie debe usar la razón par preservarse, y si no lo hace o lo hace mal, perece.

 

87 ¿Hay requisitos o precondiciones para la libertad?

 

Solo dos: la distribución del poder; y en cambio mental para aceptarla. Lo demás son pretextos.

 

88 ¿Cuál es ese cambio mental necesario?

 

Tolerancia. Y practicarla. Menos que amar al prójimo: tolerarlo. Ser tolerantes con todo lo que es distinto a cada uno de nosotros, aún cuando nos  sea inaceptable. La tolerancia no es aceptación de lo diferente: eso es amor a los demás, siendo el amor propio la aceptación de lo similar a uno. Mucho menos que eso, tolerancia es solo la renuncia a emplear la fuerza para cambiar lo diferente cuando no me agrada

 

Tolerancia es la renuncia a imponer  a los demás por al violencia o coacción aquellos que suponemos deben ser, tener o desear; y en consecuencia, el compromiso para ensayar solamente la persuasión si uno esta convencido de la necesidad o conveniencia de lograr un cambio en ellos. La variedad y el pluralismo son resultados finales de la naturaleza y decisiones humanas, y hay que aceptarlos como tales; asi como la falsa uniformidad y el conformismo impuesto lo son del despotismo, y no hay obligación de aceptarlos.

 

La tolerancia reduce la necesidad de represión, y por ende de poder, permitiendo que éstos sean empleados solo en perseguir y reprimir los verdaderos delitos, y ser diferente no es uno de ellos. De la tolerancia nacen la paz y el orden espontáneo, así como el choque y la guerra -como la pobreza-, nacen de los inútiles intentos por imponer una uniformidad o igualdad artificial, antinatural, que sofoca la imaginación, la creatividad, y sobre todo la voluntad de superación. 

 

89 ¿Cada persona tiene derecho a ser diferente? ¿Y la discriminación?

 

Si hay derecho a la diferente. Todos somos diferentes, algunos más, otros menos. Solo que los otros no tienen obligación de querernos ni aceptarnos -sobre todo a los muy diferentes-, sino solo toleramos. Los diferentes y solo nosotros debemos asumir todos los costos de nuestras diferencias, sin pretender trasladarlos a los demás. Y entre los costos  que todos los diferentes tenemos que aprender a cargar, se encuentran el desagradar o otras personas, y aun provocar su enojo, discriminación y rechazo (con tal de que no empleen la fuerza.) Desde luego que el derecho a discriminar corresponde a las personas particulares, no al Estado; y los discriminadores deben cargar exclusivamente con los costos anejos a sus discriminaciones...

 

90 ¿Qué ventajas tendría la libertad?

 

En lo económico: aumento  en la capacidades para elegir y crear mas riqueza par uno mismo y los demás.

 

En la civilizatorio, por ej. en lo cultural y educativo, para elegir entre un numero y diversidad mucho mayor de ideas, creencias, propuestas y puntos de vista realmente distintos. La variedad no puede manejarse y controlarse desde arriba, por eso los controladores y manipuladores quieren suprimirla; y para ello, acabar con la libertas.

 

Lo más importante: no habría tantos topes impuestos al mejoramiento de la gente. Las personas se esforzarían no ya para sobrevivir -como ahora-; si no para vivir bien y cada vez mejor con menos esfuerzo. Y para ello tendrían que ofrecer, imaginativamente, y dar lo mejor de si mismas al mercado, que somos todos nosotros, el publico usuario y consumidor.

 

Pero la imaginación tendría mas alas; y los individuos más singularmente creativos podrían sacar más provecho de todos los productos de sus ingenios: económicos, organizativos, artísticos, culturales o lo que sea. Y asimismo todos nosotros. Porque ellos tendrían más incentivos para ofrecernos sus productos, de los cuales podríamos beneficiarnos con sola condición de compensar a sus autores (y a los fabricantes) pagando sus precios libres.

 

Sabiduría es ponerse en mejores condiciones de aprovechar la creatividad y los talentos de toda una clase de individuos: los mejores. No poner trabas a las carreras de los más ingeniosos y productivos, alegando que precisamente porque lo son, resultarán a la postre en mejores posiciones que quienes no lo son. Ignorancia (o la necedad, o envidia), es en cambio no reconocer a los mejores o mas dotados, pretender negar que existen, y desean "compensar sus ventajas", para verlos siempre el mismo nivel de los mediocres o detrás, o aplastados y exterminados, no obstante que vivimos todos a expensas de ellos y sus talentos, o de personas ya desaparecidas que en vida fueron como ellos, de seguir recortada la libertad, algún día los mejores se rebelaran contra la tiranía de los parásitos, y así la civilización no podrá ser preservada.

 

91 ¿La civilización que conocemos esta en peligro?

 

Por supuesto, dado que ella es fruto de la libertad. Está en peligro debido a que la gente padece terribles confusiones conceptuales, incluso en sus propios asuntos personales (familia, trabajo, negocios), con mayor razón en asuntos públicos. Y las confusiones producen resultados negativos, anticivilizatorios.

 

Un ejemplo: la moneda, que es como la rueda de la civilización económica. La inflación -producto del desconocimiento de lo que la moneda es-, la esta haciendo desaparecer. La falta de moneda confiable (y los controles de precios), nos hacen volver al trueque, tanto en el comercio internacional como en el doméstico al menudeo. Este es uno de los tantos síntomas de retroceso civilizatorio o rebarbarización. En la Venezuela del siglo pasado, muchas de nuestras bisabuelas o abuelas le pagaban al boticario su pasiflora con "bienmesabe". Hoy, señoras de clase media traen del exterior perfumes "para vender", con los cuales pagan en especie al odontólogo (o el sicoanalista.)

 

Otro ejemplo: la confusión entre lo correcto, que es aquello que simple con un requisito preestablecido, y lo normal, que es un simple promedio (estadístico) que puede estar por debajo de el mismo (o por encima: seria la excelencia.) En los casos de la industria y la educación, el odio a la competencia llvo a satisfacerse con "lo normal" en lugar de lo correcto; y esto a su vez, a rebajar las exigencias en lugar de elevar los promedios.

 

Las catástrofes y hecatombes naturales voceadas por el fundamentalismo milenaristas de ciertos ecologistas -en su afán de hacernos  aceptar más ingerencias gubernamentales con ese pretexto- no se ha producido. Pasó el año 1990, y los recursos naturales no se agotaron: el Club de Roma fracasó como profeta. Es más: hoy sabemos que la tierra  -sin ir más lejos-, es una inmensa pelota llena de minerales, gases y otros recursos, y que estos últimos 200 años apenas hemos comenzado a rascar en su superficie, como un regalo que estamos recién abriendo... y que por cada especie que se extingue hay 100 nuevas aparecen...

 

El peligro para nuestra especie es la polución cultural, que afectan a ciertos conceptos básicos. Como en otros terrenos, en la cultura no todo cambio es bueno.

 

92 ¿Y que pasa con la cultura?

 

La cultura le presta a la civilización  sus cimientos conceptuales y teóricos. Pero debido a las distorsiones estatales en los precios y cadenas de distribución de los productos culturales -más específicamente: conceptos, ideas, valores, reglas- hace muchas décadas que estos circulan sin su debido control de calidad. Control que por supuesto antes no provenía de la censura estatal sino del filtro constituido por la libre discusión racional e informada entre punto de vista opuestos, ninguno de los cuales lograba apoyo del Estado, que era más neutral en cuestiones de opinión. Repito que -esta labor de control de calidad higiene publica cultural no era ni es propia del Estado- que sin embargo aplica hoy algo la censura y mucho la fuerza del billete para apoyar masivamente sus propias "producciones culturales"-, sino de quien podía hacerlo cuando contaba con los medios: aquel sector de mercado o publico más y mejor informado y critico.

 

En otras épocas, una critica atenta, vigorosa, y privada (por ende independiente), sometía a discusión racional todos los disparates, los hacia pasar por pruebas muy exigentes. Antes que nada había una pre-prueba de claridad terminología y coherencia conceptual. Y luego otras tres, sucesivas: a) de consistencia lógica o no contradicción interna; b) de no contradicción con los hecho o externa; c) De evidencia fáctica suficiente como para poder destacar con relativa seguridad otras proposiciones contrarias. Los disparates quedaban en evidencia cuando no pasaban las pruebas; entonces dejaban de circular. Esto se acabo cuando los Gobiernos estatizaron y / o politizaron las Universidades, y con ellas la filosofía, que estaba adentro.

 

Hoy los contaminadores culturales resisten la competencia, descalificando toda critica con el pretexto de que es "negativa"; y "hay que ser positivo". Algunos se atreven a descalificar hasta la misma razón humana, y dicen que hay que tener "fe" (¿en quienes?), y "querer es poder" (¿?).

 

La cultura es un basamento cuya materia son los conceptos o ideas. Por las vías de la educación, los medios masivo, y las obras de arte y entrenamiento, se introducen conceptos, ideas y reglas erradas -muchas veces abusando de las metáforas, y / o extendiendo forzada e indefinidamente el alcance de los conceptos-, que sin embargo gana gran aceptación. Y cuando las adopta el Estado se hacen inamovibles. Es como introducir un virus: por contagio tuerce y enreda otros conceptos e ideas, hace reacción en cadena o metástasis, y hay polución cultural. Descalificada la critica, estamos sin defensas. Y cuando más profundo -general y abstracto- es el nivel del punto errado, más graves son los daños producidos en la civilización.

 

93 ¿Cuáles desventajas traería la libertad?

 

Sin duda muchísimas y muy graves, pero, ¿para quienes...? Al desaparecer el Gran Estado propietario, dirigistas e intervensionistas, cesarían todas las oportunidades de dar favores (o negarlos) que actualmente tienen los controladores. Y las de recibirlos que tienen los privilegiados. Por otro lado, al desaparecer la inflación y reducirse al mínimo la pobreza, ¿qué harían todas esas personas que actualmente viven muy bien de la pobreza; es decir, de numerosas y grandes instituciones cuyas actividades supuestamente se dedican a ayudar a los pobres y demás desvalidos? (No sabemos a qué los ayudan, tal vez a seguir en esas condiciones...)

 

Los intolerantes deberían ser persuasivos -por ende racionales-, y no podrían apoyarse en la fuerza del Estado para apoyar sus opiniones, o para discriminar, ni obtendrían empleos como interventores públicos de las actividades de los demás. También los incompetentes deberían competir, y los ineficientes, hacer esfuerzos por servir mejor a un publico que podría decidir aceptarlos pero también rechazarlos; los parásitos carecerían de pretextos y se verían obligados a producir algo aceptable para la gente; los botarates estarían en la necesidad de ser más prudentes y ahorrativos, y los incapaces o imprevisores tendrían que afrontar las consecuencias de su incapacidad o falta de tino; y para los dañinos, mentirosos y violentos habría ley y justicia, etc.

 

Más en general: la ignorancia, incapacidad o torpeza no podrían alegarse irresponsablemente como meritos o títulos para obligarnos por fuerza a sostenerlas.

 

94 ¿ Por que razón no es tan difícil ser libres...?

 

Por cada uno de nosotros tenemos bien adentro nuestro, aunque nos cueste reconocerlo, un pequeño, deforme y abominable ser, que es -al menos vocacionalmente- controlador privilegiado, intolerante, interventor, incompetente, ineficiente, parcito, botarate, incapaz o imprevisor, dañino, mentiroso y / o violento o irresponsable.

 

Es decir: es un mal egoísta porque es egoísta solo a corto plazo. Si fuese un buen egoísta comprendería que -al menos a largo (aunque no tanto) plazo-, a él le conviene la libertad de todos, puesto que participaría de los frutos que los mejores obnubile un seso.

 

Ese pequeño monstruo no quiere libertad sino para él mismo. Y más interesante aún, no quiere nada de responsabilidad; le teme y la odia tanto tanto, que esta dispuesto a cambiar cualquier libertad -grande o pequeña-, por la mayor dosis posible de irresponsabilidad.

 

95 Con libertad, ¿abrigaríamos mejores sentimientos...?

 

¿Quién puede abrigar buenos sentimientos en la semiesclavitud, en medio de pobreza, y ésta sórdida lucha por el poder? En libertad, deberíamos tener en nuestras relaciones con las personas un poco más de la racionalidad, lógica y objetividad que tenemos -o deberíamos- con las cosas u objetos materiales, sean naturales o artefactos. Aunque desafortunadamente la tendencia actual es tratar cada vez más categorías de cosas como si fuesen personas.
















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